Lo que comparto con mi rector

Brand Color 3 · El color como tendencia
July 19, 2016
¿Por qué lo haces?
July 21, 2016
Show all

Lo que comparto con mi rector

El pasado 11 de junio tuve el honor de asistir al evento que cambiaría mi vida por completo. Mi graduación de master.

Hacía unos 10ºC, más o menos, cuando llegué a las 7:20 am a la UDLAP para celebrar el día con el que había soñado desde hace un buen tiempo.

Graduarse causa algo de nostalgia porque dejas de ser estudiante y comienzas a enfrentarte ante el mundo, dejando esa zona de confort del essay y pasando al plano del mercado real con números y situaciones reales.

Ya ubicados todos en sus sillas y comenzado el acto, le dieron la palabra a Luis Ernesto Derbez, rector de mi Universidad (UDLAP). Debo admitir que antes de que él hablara, pensé que su discurso sería aburrido y que no causaría ningún impacto.

Sin embargo, unos segundos después, me di cuenta que no era así.

derbez-udlap

El rector Luis nos habló con la verdad. Lo cito Queridos egresados, el mundo que les espera es un mundo lleno de incertidumbre.”

Cuando pronunció esas palabras presté más atención y fijé mi mirada en él.

Luego siguió “Un mundo en el que la tolerancia e intransigencia cohabitan; en el cual el respeto a los derechos humanos y la violación de los mismos son ocurrencias diarias; en el que el incremento en la riqueza de unos cuantos ofende por comparación a la pobreza de otros muchos; un mundo en el que los valores tradicionales de la humanidad –honestidad, sinceridad, integridad y compasión– son cuestionados diariamente ante la incertidumbre provocada por la creciente escasez mundial de recursos y el temor de que la globalización transforme las oportunidades de cada uno de nosotros en una pérdida de bienestar, producto de la competencia proveniente del exterior.”

Yo había quedado sorprendida.

Jamás en mi vida había escuchado un discurso que comenzara de esta manera. Sabía en ese momento que había escogido el mejor lugar para hacer mi maestría.

Hoy en día vivimos en un mundo que parece estar bastante dañado. Un mundo que nos cachetea con su sistema estricto, con sus diferencias y sus antivalores. Sin embargo, las nuevas generaciones, es decir, NOSOTROS, somos los que tenemos el poder para contrarrestar eso y crear poco a poco un mundo mejor.

Cito nuevamente al rector Luis Ernesto “Su generación enfrentará una disyuntiva: aprovechar la tecnología para el bienestar de unos cuantos, o hacerla accesible a todos para lograr la equidad que nuestra época reclama. Esa tecnología que, o bien puede ser la solución a la mayoría de los problemas que la humanidad enfrenta, o bien puede ser aplicada para destruirla en un instante de locura.”

Cuando escuché entonces esas palabras, me di cuenta que tenía una nueva misión.

No sólo es cuestión de enfrentarse al mundo para ganarte el respeto de las personas, para ser reconocido o para hacerte multimillonario. Es un asunto de moral, de humanidad y de aprender a usar la tecnología que nos rodea para el bienestar de todos.

Te enfrentas al mundo porque tienes una misión y un propósito de vida. No naciste para hacer dinero y morir. Naciste para mejorar al mundo desde tu posición. Naciste para ser divergente.

El rector continuó sus palabras y al final añadió “Así, cuando al final de su vida alguien les pregunte ¿qué has hecho por tus semejantes?, podrán sin pensarlo dos veces responder ¡mejorar su bienestar!

Esa última frase cerró su discurso con broche de oro, haciéndonos reflexionar a todos los 1400 graduandos.

En el momento me pregunté “¿mejorar su bienestar? Eso es una gran responsabilidad para uno solo”, sin embargo, inmediatamente pensé “Hey Ana, no eres tú sola, son todos ellos y todos los demás juntos”.

Porque es así como se construye un mejor mundo, ayudándonos y complementándonos unos a otros para mejorar el bienestar de millones de personas.

13442376_10153759151672992_4607081361844551733_n

Hoy en día tenemos a nuestra disposición miles de tecnologías diferentes para casi cualquier cosa, pero ¿las estamos usando de manera correcta? ¿estamos realmente ayudando al mundo a ser mejor?

Creo que esas dos preguntas debemos hacérnoslas de vez en cuando y reflexionar sobre nuestra misión y propósito de vida.

Ese día, 11 de junio de 2016, cambió mi vida por completo. Y gracias a mi rector Luis Ernesto Derbez, me llené de inspiración y motivación para seguir mi camino y saber que puedo lograr todo lo que me proponga, siempre y cuando ayude a mejorar el bienestar de la humanidad.

Bless,

Ana.

Comments

comments